2 de mayo de 2013

Sobre "Cien Años de Soledad"

Para quienes se están iniciando en el mundo macondiano puede resultar un tanto "difícil" la lectura de Cien años de soledad dado que los nombres de los personajes se repiten de generación en generación con muy pocas variaciones;en su auxilio,recopilo este pequeño esbozo de algunos de dichos personajes:

PRUDENCIO AGUILAR:Era un gallero que fue asesinado por José Arcadio Buendía con una lanza que le atravesó la garganta luego de que éste no pudiera soportar la broma que Aguilar le hizo con respecto a la no consumación de su matrimonio con Úrsula Iguarán después de un año de casados;esta muerte provoca el éxodo que culminó con la fundación de Macondo;Prudencio Aguilar era pues uno de los fantasma que rondaba la casa de los Buendía y conversaba con José Arcadio Buendía bajo el viejo castaño.

JOSÉ ARCADIO BUENDÍA Fue,junto con su esposa Úrsula Iguarán,el fundador de Macondo;tras asesinar a Prudencio Aguilar parte de Riohacha con otras 21 parejas hasta llegar al lugar donde establece la aldea.El nombre de Macondo lo escuchó en un sueño;José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán eran primos entre sí y de ahí su temor de consumar el matrimonio por la creencia de que podrían engendrar iguanas o niños con cola de cerdo;tuvo con Úrsula tres hijos:José Arcadio,Aureliano y Amaranta.
José Arcadio Buendía se interesa por la alquimia,los inventos de los gitanos y las empresas irrealizables;cuando llega a su ancianidad es atado al castaño del patio de la casa y aún después de muerto se le veía allí dialogando con Prudencio Aguilar.El día de su muerte cae una lluvia de minúsculas flores amarillas.

ÚRSULA IGUARÁN: Es tal vez el personaje más lúcido de toda la obra;se encargaba de la familia y de la economía doméstica con su negocio de repostería y dulces de caramelo;vivió más de cien años y murió después del aguacero de 4 años largos que cayó en Macondo;ella fue quien más se encargó de recalcar que ningún Buendía se casara con alguien de su misma sangre.

15 de abril de 2013

A una joven madre

Ojalá existieran palabras para expresar el sentimiento de placidez infinita que inspiras;pareciera que hasta las rosas con su mejor color opacaran  su belleza ante la sola contemplación de tu rostro maternal y más aún, el aire que tú respiras se nutre de esa belleza al percibir los latidos de un corazoncito nuevo cuyo débil eco está a punto de ser roto por el grito lleno de júbilo y gozo de su feliz nacimiento.

Lo has escuchado, verdad?Su palpitar silencioso que al unísono se mece junto al tuyo;ya te has vestido de gloria y toda tu piel exhala una fragancia divina:es el soplo de la vida que cual una luz lejana se va haciendo más visible a medida que los meses se apoderan de tu vientre y dejan ver la maravilla que sólo tú,cuando tengas en tus brazos al hijo que ha de llenarte de alegría,podrás entender entonces.